lunes, 17 de septiembre de 2007

OSLO, LA FUERZA DE UNA NATURALEZA EN ESTADO PURO






























La imagen de Munch de una figura solitaria de espaldas a una puesta de sol turbulenta, con la boca completamente abierta y las manos a ambos lados de unas abultadas sienes, constituye una de las pinturas más conocidas del mundo. Sin embargo, el Oslo de hoy seria irreconocible para el artista al que inspiró tanta angustia. El grito (ya recuperada tras su robo en 1994) podría simbolizar la alienación y el aislamiento de la vida moderna, aunque para Munich representaba una reacción contra un Oslo decimonónico, superpoblado y plagado de una miseria dickensiana de alcantarillas abiertas y tuberculosis. Según los rumores, el pintor estuvo bebiendo antes de tener su visión apocalíptica. Yo dudo de que sólo fuera el beber el que le provocó esta genial pintura.

En la actualidad, Oslo es un modelo de limpieza, prosperidad y eficacia, tan limpio como el sonido del piano de Keith Jarret en una de sus sesiones grabadas en la ciudad. Las personas que se aburren con facilidad y que gustan de las ciudades estimulantes y dinámicas, pueden acabar entendiendo lo que vió Munch.


Lo cierto es que los noruegos son naturistas por naturaleza, y no constructores de ciudades: son grandes amantes de la naturaleza y del nudismo. Oslo está rodeada de bosques, lagos y montañas que atraen de forma constante e irresistible a sus ciudadanos. En los largos días de verano, la ciudad prácticamente se vacía, y como actividades preferidas se dan unos paseos y se charla sin ropa. Durante el largo y oscuro invierno, los habitantes de Oslo disfrutan de las íntimas y despreocupadas tardes en las que se bebe, se esquía y se práctica algo tan típico en la zona como los saltos de esquí. Allí se ensalza la figura del trampolín de Holmenkollen, construido para los Juegos Olímpicos de 1952, y que es uno de los monumentos más extraños del horizonte de Oslo. El propio fiordo de Oslo está lleno de islas a las que los hombres de negocios se retiran durante el fin de semana o en las que se celebran reuniones tras las cuales puede sellar la firma de un contrato con un rápido baño en cueros.


Hasta que Noruega consiguió la independencia, Oslo fue una pequeña ciudad provinciana llamada Cristiana que se encontraba situado en los límites del imperio escandinavo y estaba dominada por Estocolmo. Aunque esta última domine el diseño de interiores más vanguardista, Oslo, la más pequeña de las capitales de Escandinavia, es hoy también la ciudad más activa.



A pesar de las actitudes un tanto calvinistas de los habitantes de Oslo hacia la venta y el elevado precio del alcohol (cosa que pudimos comprobar en nuestro viaje), poseen una mentalidad vikinga, amante de la diversión, de Thors robustos y Hildegaards rubias. En la puerta de Kart Johan, la calle más famosa de Oslo cuyo nombre procede del rey del siglo XVIII y que fue lugar de encuentro de una comunidad artística que incluía a Munch, Visen, Grieg y compañía, hay bares y locales nocturnos llenos de vida (aunque sirven cerveza sin alcohol). El recuerdo de las excelentes credenciales de navegación de los noruegos está al alcance de la mano en un puñado de museos que acogen el Kon-Tiki, el Fram (el barco polar de Scansen) y ejemplos de las embarcaciones que dominaron y aterrorizaron los mares y, según algunos, que descubrieron América. Resulta extraño imaginar a esta raza de rudos guerreros de barbas rojas convertidos, tras unos cuantos siglos, en una nación discreta, sinónimo de pacifismo escandinavo. En el interior de la funcionalidad democrática del Radhus (ayuntamiento) se entrega cada año el premio nobel de la paz. Y si queremos finalizar el viaje en un precioso lugar no debemos perdernos sus monumentales fiordos. Puedes relajarte en un paseo en barco por esas montañas que miran con la altivez de saberse mayores que tu y con la contemplación de la naturaleza en estado puro.




En definitiva, un país cuyo bien más preciado es la naturaleza y al que, cuando nuestro stress este llegando a cotas máximas, podemos visitar para obtener de el toda su hermosura y paz.

jueves, 23 de agosto de 2007

L´ARIEGE NO QUIERE LAS MISAS DE PARIS. VIVAN LOS CÁTAROS!!!!

































Situado entre Toulose y Andorra, el departamento del Ariège es, sin ningún lugar a dudas, una de las regiones menos conocidas del país vecino. Y ese detalle es el que le da todo su encanto. Uno descubre que la mejor forma de viajar por los países es utilizando los cinco sentidos. La vista es la que principalmente se lleva la mejor parte; con el olfato y el tacto despertamos sensaciones casi ocultas; los sonidos son parte de la banda sonora de nuestro viaje y, finalmente, con el gusto obtenemos un mundo de sabores nuevos.En esta región, debemos ponerlos todos en activo ya que si no lo hacemos, corremos el riesgo de perdernos un festival de emociones que son indescriptibles.

L´Ariege es una de esas regiones casi ocultas para la gente ya que siempre se relaciona el turismo de Francia con París. Es por ello que esta región nunca ha olvidado su historia. Podemos comenzar nuestro viaje en las cuevas de Niaux donde, en un divertido paseo, observaremos como vivían los hombres prehistóricos en sus cuevas. En el recorrido se puede aprender en diversos talleres como se hacia fuego, como se cazaba, o incluso, podemos coger unos pinceles para pintar en las paredes de una cueva improvisada. El paseo es, a la vez que didáctico, muy interesante. La excursión acaba en un museo donde se muestran objetos de la vida cotidiana de nuestros antepasados.

Si avanzamos un poco más en la historia podemos visitar el castillo de Foix. Este castillo sirvió de guarnición y de prisión hasta el 1864. Hay una cosa muy curiosa que debemos observar y es que dentro de sus paredes hay inscripciones de los presos en las rocas. Allí veremos mensajes esculpidos en muchas horas de tedio. Podemos ver algún escrito como "Jean Pierre 1740 soy inocente", o "aquí habitó un prisionero de Roger". Los siglos IX y X fueron un período salvaje en el que las invasiones normanda, árabe, germánica y hungara destruirán el arte carolingio y la organización del imperio de Carlomagno.

Y continuando en la edad media podemos hablar de los Cátaros, ese movimiento religioso tan misterioso y que tanta tinta vertida ha provocado. Los cátaros, también gritados "Los Hombres Buenos" arraigaron en Occidente, y de modo particular en las tierra de Occitania, al sur de Francia.La amenaza que representaban contra la Iglesia Católica de aquellas fechas, fue una excusa para tratarlos como herejes y rebeldes sociales, i de esta forma juntarse por intereses la Iglesia y el Estado y exterminarlos.






Cuando los enigmas son quemados en las hogueras de la Inquisición, siempre quedan "cenizas" que pueden prender y dar forma a una apasionada historia de unos hombres, justos, buenos, piadosos, trabajadores y honestos, que en un momento dado de la historia, dieran muestras de ser heroicos valientes. Todo lo que predicaban en el acto lo llevaban a la practica, no amparándose nunca en el razonamiento hipócrita de " haz el que yo te digo, pero no el que yo hago" tan común en muchos sacerdotes.






Otra de sus virtudes era que a diferencia de los clérigos, trabajaban y no vivían de la caridad. Aceptaban donaciones pero inmediatamente eran utilizadas en servicios a la comunidad, reparando las casas de los pobres, los almiares, construyendo pozos artesianos, etc. todo eso contribuye a la terrible persecución que fueron objeto y a su posterior aniquilación.
Esta cruzada fue una gran ocasión que se le brindó a la monarquía francesa del Norte para ocupar las tierras del Sur, más rico y civilizado. Esta violencia contra los cátaros continuó años más tarde con los procedimientos empleados por la Inquisición y las posteriores hogueras colectivas ordenadas por los distintos brazos temporales de la Iglesia de Roma, para acabar con "gente indeseable y molesta".






Hay que comentar que hay una ruta de los cátaros que se desarrolla en los pueblos donde iban pasando. Como los pirineos no eran demasiado altos y ellos caminaban la increíble cantidad de 80 km al día, fueron hacia el norte de la actual Cataluña. Más curioso aún es que no comían nunca carne y que no mantenían relaciones sexuales, por lo que ellos podían "convencer" pero no de padres a hijos.






La tradición ocultista asegura que la noche antes de que cayera Montsegur, castillo que podemos visitar en esta región, se descolgaron cuatro hombres de la fortaleza para poner fuera de peligro El Tesoro Cátaro. ¿Qué era, en realidad este " tesoro"? Nadie, por supuesto, lo sabe. La mayoría de los comentaristas imaginó que lo que se puso fuera de peligro era la " Sangre Real" de Jesús. No es coincidencia que el mito del Grial se incorporara a la naciente literatura europea a partir del exterminio cátaro.






Nuestra visita a Ariege no puede dejar de lado nuestro gusto. La gastronomía francesa es reconocida mundialmente y los diferentes restaurantes son una muestra de ello. Un solo matiz quiero comentar. Los cocineros se toman con mucha responsabilidad el ofrecer una carta cocinada con los productos de la tierra y han creado una especie de Club de los Sabores donde dan premios a las mejores recetas.
En Ariege, nuestros sentidos se abrirán para que entren nuevas sensaciones, tan frescas como la naturaleza que envuelve esta preciosa región.

lunes, 30 de julio de 2007

PARIS, MON AMOUR, SIEMPRE "PAGUI"






















No hay nada más sensual y delicioso que oir de los labios de una guapa y elegantísima artista pronunciar el nombre de esta ciudad en su idioma original. Imaginenlo por un momento, por favor.

La gran belleza de Paris reside en que sigue siendo cien por cien parisina. Tras encogerse de hombros con un desdeñoso moue y un distante “bof!”, la ciudad ha aceptado, pero sobre todo ha ignorado, la llegada de otras culturas. Cuando abrió el primer McDonald´s , se tuvieron que cambiar los nombres de las hamburguesas (recuerde el rap “Royale con queso” de John Travolta en Pulp Fiction): incluso la más universal de las marcas tiene que acatar la disciplina parisina.



Paris resulta imperecederamente homogénea. El decimonónico trazado de calles del barón (modelo de numerosos diseños urbanos posteriores), al que dan solidez las Campos Eliseos, permanece casi intacto a pesar de los esfuerzos de los revolucionarios, los ocupadores, los liberadores y los hechos de 1968. Los edificios de pisos de tres y cuatro plantas, con el tejado abuhardillado, son el papel secante arquitectónico de la ciudad,capaz de absorber con la misma facilidad la Place des Vosges, del ancien regime, el centro Pompidou o la Pirámide de vidrio del Louvre diseñada por I.M. Pei. Mientras, sus hitos más conocidos llevan en pie al menos un siglo (la representativa torre eiffel y el blanquísimo Sacré- Coeur) o casi ocho (Notre-Dame).



El centro de la ciudad (la aglomeración más allá de la periferia es tan infinita como en la mayoría de las ciudades) es compacto y fácil de recorrer a pie. Los surrealistas daban mucho valos a la acción de caminar como el mejor modo de encontrar ·l´impromptu·, y no hay mejor manera de explorar París que tomando el metro hata una de esas estaciones tan sugerentes con nombres tan sugerentes y prometedores como Jasmin, Glacière o Pirámides, y pasear sin la ayuda de ningún mapa por la espiral de arrondissements y quartiers. En Montmartre o el Marais, en St Honoré o la Ile St. Louis, puede dejarse llevar por su olfato (en realidad, por todos sus órganos vitales):

Aspirar el aroma que sale de un pequeño bistro en la Rue St-Denis, donde puede tomar un croque monsieur o probar foie gras en Fauchon, ver un diminuto museo-taller (el Zadkine, por ejemplo) escondido en un callejón, o dar con las esculturas del jardín de las Tullerías, lejos del bullicio que rodeo, al Pensador de Rodin, a la Mona Lisa o a las Bailarinas de Dégas.



A ser posible ese paseo debe ser à deux, es decir, en pareja. No hace falta que Cole Porter diga que París es para los amantes o que Robert Doisneau lo muestre con su fotografía del famoso beso. París es romántica desde hace siglos, desde Abelardo y Eloíso hasta Jean-Paul Sastre y Simona de Beauvoir, que cenaban y conversaban en la Coupole, o Serge Gainsbourg y Jane Birkin en un tono más sensual. París es una ciudad atractiva, y todavía más de noche. Como Terence Conran, gran francófilo, ha observado, ninguna ciudad ilumina mejor sus monumentos que París.



Algunos parisinos creen que en su ciudad hay demasiados turistas, aunque es posible que ésta haya perdido terreno durante la década de 1990 a favor de nuevos centros de estilo como Estocolmo, Seattle o Berlín, pero sólo es un problema pasajero para una metrópolis con tanta fuerza cultural e intelectual. París posee muchas personalidades (el taller de Picasso, la ciudad gastronómica de A.J. Liebling, la sede de los juegos eróticos de Henry Millar) y una rica mezcla multicultural. La mitad de la población actual no ha nacido en la ciudad, prueba de que “Paris es un aire, un aroma y una actitud mental”, como afirma James Cameron.


Y acabaré este articulo citando a algunos personajes famosos que han llevado a “su Pagui” en la sangre como son Brigitte Bardott, Baudelaire, Simona Beauvoir, Henri Cartier Bresson, Moliere, Polanski.


Raulet Artillero

miércoles, 18 de julio de 2007

COPENHAGUE, LA NÓRDICA MÁS EUROPEA









Dentro de sus limites relativamente pequeños, Copenhague destila varias personalidades aparentemente contradictorias: como urbe marina sometida a los elementos, soldadito de ciudad de juguete y, más recientemente, como elegante centro de diseño. Todas coexisten en la modesta capital danesa, donde parece que todo el mundo se conoce.
En ocasiones, Copenhague parece una versión más salada de Ámsterdam, pero aunque ofrece paseos por canales junto a multitud de agujas y un dosel de tejados de color bronce, la vida portuaria de esta ciudad es mucho más importante: cruceros enormes se alinean a un tiro de ancla de Nyhavn, la animada zona de muelles, donde se venden mascarones de proa antiguos. El arenque, presentado de diversas maneras, está disponible, aunque muchos habitantes de la ciudad lo toman sólo en Navidad.





El lado más sentimental de Copenhague surge cada noche en los jardines del Tivoli, creación de un personaje de la sociedad danesa del siglo XIX que se inspiró en los jardines de Londres y Paris. Por la noche, cientos de luces suaves crean un luminoso país de hadas, mientras unos niños vestidos con uniformes de soldado representan un cambio de guardia. Al fin y al cabo, éste es el país de Lego y de Hans Christian Andersen; la estatua de la sirenita del cuento, uno de los iconos urbanos más conocidos del mundo, es una figura pequeña, nostálgica, para algunos, decepcionante insignificante que se encuentra a unos metros de la orilla, en las aguas del puerto. A lo largo de los años, su cuerpo ha sido decapitado, desmembrado y cortado.





Esta cursi visión del “maravilloso Copenhague” es posible que provoque en los diseñadores de la ciudad de una ironía posmoderna. El orfebre Georg Jensen y el polifacético creador ARNE Jacobsen, que superviso el diseño del hotel SAS, desde la fachada hasta las tazas de café, abrió el camino a un grupo de diseñadores conocidos por combinar el frío funcionalismo con la belleza. Copenhague posee un rico legado en arte. La familia cervecera Carsberg fue una gran coleccionista: su Ny Carsberg Glypotek está llena de estatuas etruscas y piezas romanas. Al sur de la ciudad, la galería Arken de arte contemporáneo se abre paso al otro lado de los pantanos; al norte, la vista marítima desde el museo Lousiana resulta tan seductora como su arte moderno. Peter Hoeg y Lars von Traer, directores de cine, plantean retos a las normas existentes, la misma actitud que llevó a músicos de jazz norteamericanos (y en especial, al saxofonista Dexter Gordon) al Montmartre Club de la ciudad en las décadas de 1950 y 1960.





Después de la inauguración de un puente-tunel descomunal, en julio de 2000, entre Copenhague y Malmö (Suecia), se ha creado una metrópoli combinada llamada Oresund, la mayor ciudad del Báltico y del norte de Europa. Sin embargo, cabe sospechar que los barrios típicos de Copenhague (El elegante Kongens Nytorv, el bullicioso Vesterbro, la alternativa y un tanto dejada ciudad libre de Christiania) sobrevivirán, y que la ciudad seguirá contando con un menú de ambientes tan extenso como las opciones de smorrebrod que se ofrecen en el famoso restaurante de Ida Davidsen.

“Otras ciudades erigen estatuas de generales y potentados. En Copenhague te dan una sirena. Me parece estupendo”

Raulet Artillero