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miércoles, 17 de diciembre de 2008

DE LA TRAGEDIA HUMANA A LA BELLEZA CREADORA. LA GRAN PARADOJA








Hay veces en las que hay que detenerse en un sitio, observarlo bien y, mentalmente, tratar de sentir lo mismo que sintieron los que allí vivieron. Este ejercicio "viajero" es muy sano, sin embargo se complica si delante tienes un campo de concentración como el de Austwitch. Después de acercarnos a una de las mayores tragedias de la humanidad, os propongo elevarnos a la belleza de las minas de sal de Wieliczka. La gran paradoja.

Era un día frío, gris, una tarde de un día cualquiera. Ante mi se postraba la entrada tantas veces revelada en el cine, y en las alturas el famoso "Arbeit match frei" (El trabajo os hará libres). Parece una ironía que las primeras palabras que pronunciaban los "kapo" a los nuevos prisioneros fueran que desde allí solo se salía por la chimenea. Pasamos bajo el funebre arco y entramos en los primeros pabellones. Madera que olía a sufrimiento, escasez y penuria. Los primeros en ser recluidos fueron los polacos para después ir incrementando la dotación de población judia una vez implantada la "solución final". El día 20 de enero de 1942 en Wanusee (Berlin) unos jerarcas nazis decidieron el fatal destino de 6 millones de personas. Austwitch era un campo de trabajo que estaba aislado del casco urbano con buenas comunicaciones por lo que facilitaba la "logística de la muerte". Poco a poco, a medida que llegaban más y más prisioneros, se decidió crear Austwitch II–Birkenau con barracones más grandes y añadir los crematorios. Ya no valía trabajar como el que más hasta caer exhausto para ser libre. En los convoyes iban hacinadas las personas que eran deportadas de los diferentes guetos y un 30% era eliminado inmediatamente. Sólo se podia salir por la chimenea, aunque muchos creyeran hasta el último minuto que todos los rumores que se vertian sobre ese campo eran infundados. Aún así, quien lograba pasar la primera "selección" no obtenia un pasaporte a la felicidad. Los que eran seleccionados se les tatuaba el brazo para el control ya que no había tiempo para poner el número en los trajes a rayas. El día a día de los prisioneros era terrible. Se salía en grupo de buena mañana al son de las marchas que tocaba la orquesta del campo para facilitar el paso y por delante tenian un duro día de trabajo. Los "sonderkomandos" ayudaban fielmente a respetar las órdenes marcadas y cada tres meses eran ellos mismos los que pasaban por la cámara de gas. El alimento total del día era ½ litro de café, un litro de sopa aguada y 300 gr. de pan con mantequilla. Todo lo que yo quiera transmitir no llega a reflejar ni en un un por ciento aquí es poco con el sufrimiento de estas personas. No os contaré más. Me embargan emociones que no me dejan escribir ni transmitir lo que allí sentí. Sólo exijo desde mi modesto puesto en la humanidad que esto no vuelva a ocurrir.

Posteriormente, nuestro viaje continuó hacia las minas de sal de Wieliczka, catalogadas como patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Sus galerías y salas, algunas a 135 metros de profundidad, han sido decoradas por artistas mineros. La ambientación de los espacios y las esculturas talladas en la sal recrean acontecimientos históricos y leyendas relacionadas con los setecientos años de la historia de la mina. El recinto consta de nueve niveles y en cada uno de ellos, se encuentran esculpidos en sal, diversos altares, estatuas y numerosos objetos de arte. La visita puede durar unas dos horas. Aconsejo detenerse en la Capilla de San Antonio y el Altar mayor de la Bienaventurada Kinga (una virgen que despierta gran devoción entre los polacos y que fue una princesa que se casó con Boreslau regalándole al pueblo polaco unas minas de sal en Hungria). En esta sala podemos encontrar imponentes lamparas de araña que son auténticas obras de arte talladas a mano. Fíjense también en la obra de "La Última cena" de Leonardo Da Vinci". Un alto relieve esculpido en las paredes de la cueva. Una auténtica delicia si sabemos apreciar su delicadeza y su parecido con el original.

Que nadie se imagine el color blanco ya que la sal gema es negra debido a los movimientos geológicos que hicieron que el agua del mar se mezclara con otros minerales, dándole ese color oscuro. Contiene cierta robustez aunque dentro de la escala de dureza esté en el lugar 2´5 siendo el diamante 10. Antes se utilizaba para el trueque o intercambio de productos (ahí deriva la palabra salario). Ya desde la antiguedad, el pueblo neolítico ya extraía sal de las fuentes para su uso en la conservación de alimentos. Una vez se dispuso de herramientas apropiadas, comenzaron a excavar para encontrar mayores dotaciones salinas. El trabajo de minero era duro (Casimiro el grande fue el primero en crear el primer derecho minero del mundo) y entre ellos también había artesanos que construían sus propias estatuas. Aún siendo un trabajo peligroso, el más expuesto era el minero que se encargaba de eliminar el gas metano probando en cada recoveco acercar una antorcha por si había concentración. Frecuentemente se producían explosiones y morían. Los mineros han sido siempre unos trabajadores muy gremiales y han tenido una especie de "seguridad social" propia. Los familiares de los que bajaban a la mina eran amparados por la comunidad minera y, en caso de enfermedad o fallecimiento, se les daba cobijo y protección. Había pocos enfermos en la mina ya que se comparó la salud de los mineros de las minas de sal con la de los mineros de otras minas (productoras de carbón, por ejemplo) y se descubrió que estar continuamente trabajando con sal ayudaba al aparato respiratorio. Como dato curioso, hay que saber que Goethe, el famoso escritor alemán, fue ministro de la minería en la Republica de Weimar y trabajó en estas minas. Quizá le sirvió de inspiración para inaugurar el Romanticismo alemán.

Si después de esta visita nos queremos relajar o curar de cualquier afección respiratoria, podemos probar el Spa que hay en el interior de Wielicska ya que crea un microclima especial y algunas personas pasan noches enteras durmiendo en el interior de la mina para curarse de sus enfermedades respiratorias. Hay un tratamiento que dura 17 días. Por el momento, prefiero verlo en 2 horas que estar encerrado 17 días aunque es toda una experiencia.

Poco a poco nos vamos acercando a la capital del país, pero ahora toca parar para tomar una buena sopa Zurek acompañada de un plato denominado bigos y que se puede considerar el plato nacional de Polonia . Está compuesto de col agria muy similar al sauerkraut y de varios tipos de carnes frescas, embutidos y setas. Tradicionalmente un plato de los cazadores servido después de la caza. Comencemos pues con el famoso ¡ NAS DROVIA!.

lunes, 30 de junio de 2008

CRACOVIA, CIUDAD REAL DE POLONIA (II)









El centro histórico de Cracovia, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978, está dividido en tres zonas diferenciadas: la colina de Wawel, la ciudad medieval de Cracovia y el núcleo medieval de Kazimierz.

En el centro de Cracovia está laRynek Glówny , plaza mayor o plaza del mercado (ya que posee un mercado de planta rectangular en medio), de gran tamaño para su fecha de construcción y numerosas iglesias como la basílica a María Santísima (Kościół Mariacki) con dos torres desiguales, la Iglesia de San Wojciech y otros tesoros nacionales como Sukiennice (que es un mercado de telas y tallas que aloja también diversas tiendas, restaurantes pero también el Museo nacional de arte de Cracovia). Dice la leyenda que en la torre más alta de la iglesia vivía un guardián en el siglo XIII que avisó de la invasión tártara con su trompeta. Cuando sonaba la voz de alerta, una flecha atravesó su cuello y paró bruscamente. Hoy podemos ver al trompetista desde una pequeñas ventana tocando la misma melodía y como, posteriormente, para en seco de tocar dejándola sin terminar como marca la tradición. Antes se marcaban las horas del trabajo, de la comida o del dormir con el sonido de la trompeta. Otra leyenda cuenta que las palomas de esta plaza son los soldados del príncipe Probus convertidos por una bruja ya que éste, el príncipe que pidió dinero a Roma para poder unificar Polonia, lo utilizó con otros fines menos dignos y mucho más lujuriosos. Hoy en día, los soldados convertidos en palomas aún esperan que su príncipe los devuelva a su anterior estado.

Siguiendo nuestro paseo nos encontramos con la animada calle Florienska, centro magnético de la plaza. Fijaros bien en la cafetería de Jana Michalika. Tiene una decoración art noveau exquisita y se dice que los artistas pagaban el café con los dibujos que allí mismo creaban. Curioso, ¿Verdad?. Casi al final de esta calle se encuentra también la Barbacana que es la torre de defensa que formaba parte de una red de fortificaciones que circundaban la ciudad. Ayudaba en la protección también el Vistula y los lodazales que se formaban. Sólo hay tres en el mundo.

La colina de Wawel (significa territorio elevado en antigua lengua eslava) es el sitio más importante de todos los habitantes de Cracovia y base de la historia polaca. Fue como una "Meca" que todos, una vez en la vida, tenían y tienen que visitar. Si nos fijamos bien, en la entrada a la catedral se ven unos huesos grandes que son, según dice la leyenda, los de un dragón. Este animal mitológico se comía las doncellas y hubo un zapatero llamado Skuba quien preparó un brebaje de azufre para dárselo al dragón. Como el azufre le daba tanta sed, comenzó a beber agua hasta que finalmente reventó. A las orillas del Vistula podemos encontrar una estatua del dragón y podemos observar como expulsa fuego por la boca rememorando la leyenda. En el pórtico de la catedral se exponen los "supuestos" huesos del dragón. Hoy en día se sabe que son huesos de mamut, ballena y rinoceronte de la época glacial.

Al sur de la ciudad, fuera de Planty (el anillo verde que rodea la ciudad antigua y que sigue la línea de su foso medieval), nos encontramos con el antiguo gueto judío. Aquí se refugiaron todos los judíos que fueron expulsados de la ciudad en siglo XV y donde, hace escasos años, se rodó la película la lista de Schindler, cuya fabrica podemos visitar en el número 4 de la calle Lipowa, en el distrito de Podgorze. Este empresario conspiró para salvar a un grupo de judíos de la deportación al cercano campo de Plaszow, al oeste; mientras, a sólo 60 kilómetros del centro de una bonita urbe rejuvenecida, resplandeciente y despreocupada, con cultura y prosperidad, se encuentra una ciudad llamada Oswiecim, más conocida por su nombre alemán: Auschwitcz. Dedicaré otro artículo a contar lo que se puede sentir ante una de las mayores tragedias que se han realizado en nuestra historia más reciente.

Subiendo a las montañas, podemos visitar un bonito y pintoresco pueblo de visita obligatoria llamado Zakopane. En el camino entre Cracovia y Zakopane se pueden visitar iglesias hechas de madera que tienen un encanto especial. También aconsejo visitar el cementerio ya que la forma y diseño de las tumbas es curioso. El motivo que más se repite en ellas es el Jesucristo afligido. Motivo que aparece por primera vez en un cuadro de Alberto Durero y que no sirve para contar (como el vía crucis, el juicio) sino para pensar y reflexionar.

La gastronomía en Polonia es interesante sobre todo por sus sopas (entre las que destaca la sopa Zurek).Las sopas se crean con miles de combinaciones posibles entre carne y verdura. Toda una experiencia sensitiva que no debemos de dejar pasar. También, si estáis en Zakopane, probad el té montañés y el queso Oscypek con sabor ahumado. Sigamos nuestro viaje hasta Varsovia, capital actual de Polonia y ciudad totalmente reconstruida debido a la guerra.

martes, 3 de junio de 2008

CRACOVIA, CIUDAD REAL DE POLONIA (I)











Cracovia (Kraków en polaco) fue el reino de la capital del país durante 500 años, concretamente, entre los siglos XI y XVI. A diferencia de otras ciudades importantes pero con menos suerte, como Varsovia o Gdansk, Cracovia salvó su patrimonio durante la Segunda Guerra Mundial ya que los nazis evacuaron el lugar sin destruirlo y gracias a ello todas sus bellezas indiscutibles tienen la ventaja de ser originales. Por eso, muchos polacos llaman a Cracovia la madre del alma histórica de su nación.


Aquí creció Karol Wojtyla, conocido como Juan Pablo II y a quien los polacos tienen verdadera admiración. Una guía nos contó que su hijo, viendo la televisión, dijo que "ese( refiriéndose a Ratzinger) era el nuevo, pero que Juan Pablo era el nuestro". Fue trabajador en una fábrica durante la Segunda Guerra Mundial y, estudiando en el seminario clandestino y protegido por el cardenal de Cracovia, se ordenó sacerdote en la catedral de Wawel. Hay una famosa ventana desde donde se dirigía a la población y donde se depositan hoy en día rosas y velas en su memoria. Decía, de modo anecdótico, que ser Papa en Roma era difícil pero en Cracovia es imposible porque siempre estaría en "su" ventana. La religión en Polonia es mayoritariamente católica y muy seguida por los polacos ya que allí la Iglesia tiene mucha presencia (hay 130 iglesias en Cracovia y cada cuarto de hora comienza una misa). La iglesia, en este país, siempre ha estado apoyando al pueblo y no al "stablishment". Recientemente ayudaron a los judíos con partidas de bautismo falsas o escondiéndoles en sus conventos cuando se produjo la ocupación nazi o bien defendiéndo al pueblo polaco de los comunistas invasores, salvando así la identidad polaca de la germanización o la rusificación. Ya en 1572, el rey Segismundo procedente de Francia tuvo que aceptar el cristianismo porque la iglesia era ya entonces una institución fuerte y consolidada, aunque muchos nobles fueran protestantes. Este mismo rey dijo que "no era rey de sus almas" y de ahí el principio de tolerancia que motivó la aceptación de los judíos que repudiaban en otros países. También se descubrieron los primeros baños en los castillos polacos y no en la civilizada Francia. Cuando los "estirados" franceses decían "borracho como un polaco", estos contestaban "sucio como un francés".


La historia de Polonia es una constante de conflictos y ha hecho forjar un carácter guerrero en sus habitantes ya que su situación socio y geopolítica hacía que estuviera en el centro de todas las confrontaciones. Hay un dicho que explica que "Dios creó a Polonia entre alemanes y rusos para que no se aburriera el pueblo polaco". En 1794 se reparte Polonia entre Prusia Austria y Rusia y entonces se decide apoyar a Napoleón para que les libere de la opresión de estos países. Se dice que la famosa batalla de Somosierra en España fue ganada por el ejército napoleónico polaco.

Si después de estas primeras reflexiones y anécdotas históricas decidimos visitar Cracovia, nada mejor que comenzar por el centro donde nos espera su Catedral real, con su capilla renacentista de cúpula dorada, y el castillo de Wawel, donde una dinastía de reyes polacos celebró sus coronaciones y ocupó el trono. Bajo su reinado, estos reyes hicieron que Cracovia se convirtiera en uno de los centros artísticos de Europa, adonde acudían artesanos para dorar sus iglesias católicas con su pan de oro. La plaza mayor del mercado es la plaza medieval más grande de toda Europa. Parémonos aquí a tomar unas Zywrec (cerveza polaca) y digamos "Nas Drovia" como un polaco más.