martes, 3 de abril de 2007

GANTE, EL NACIMIENTO DE UN EMPERADOR





Lo primero que nos sugiere Gante es su tranquilidad y su familiaridad, el hacernos sentir como en casa desde que prenden en nuestros ojos sus románticos campanarios. Gante debe su nombre a la etimología gaélica Ganda, que significa cruce o confluencia, en su caso la de los rios Escalda y Lys, que regalan al viajero que los surca un delicioso paseo en barco.
Hay ciudades que las recordamos por sus monumentos, otras por sus rutas o acontecimientos, y otras por haber dado a luz, en sentido metafórico, a algunos de los personajes más populares de la historia. En este momento seguro estáis pensando quien fue el personaje que nació en Gante. Pues si, se trata de Carlos I de España y V de Alemania, uno de los hombres más poderosos de todas las épocas e hijo de nuestra “loca” más famosa, Juana. Desde aquella época, todos los ganteses han tenido una relación de proximidad con el monarca español, ya que se habla de él como si fuera un político local. Unas veces de idolatría y otras de humillación. Una vez Carlos I sometió a los ganteses a una dolorosa humillación pública: les condenó a que salieran a la calle vestidos tan sólo con unas sayas y con una soga al cuello. Lejos de querer olvidarlo, todavía salen igual a la calle durante las fiestas de Gante- que se celebran todos los años en el mes de julio-, orgulloso y altivo, en rencorosa conmemoración de los conocidos como “Los de la soga en el cuello”. En el 2000 se celebró el quinto centenario de su nacimiento, ya que allí se le reconoce como Carlos V de Alemania y no I de España.

Se la conoce también como La ciudad de las cuatro torres, siendo la soberbia de sus campanarios la que se hace sabedora de mucha más historia que cualquier libro. Destacamos la torre del Campanario Municipal, declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y desde donde se puede observar la ciudad desde las alturas. También se obliga, más que un puro consejo, a que se visite el barrio medieval Patershol, donde el musgo y las estrechas calles hacen que el paseo rememore antiguas huidas de los religiosos y seglares entre sus pasadizos, cuando las cosas se ponían muy feas. Como placer último después de haber ejercitado las piernas, nos haríamos tripulantes de un barco con la intención de recorrer sus eternos canales. En ellos, la ciudad tiene otra sensibilidad y otra forma de ser vivida. Divisar y reconocer en sus fachadas parte del siglo XVI, cuando la ciudad era la más grande de Europa (Salvando Paris) al norte de los Alpes.


Gante compite en belleza con la cercana Brujas y en poder con Bruselas. Sabedora que juega con la desventaja del desconocimiento por parte de los no belgas, trata de potenciar sus encantos, como una amante herida en su orgullo, tratando de que el viajero se quede prendado con los dulces aromas a chocolate, con el olor penetrante a incienso de sus iglesias, con los 250 tipos de cerveza del “De Bulle Griet”, y con la combinación perfecta de su gastronomía entre la exquisitez de la francesa y la abundancia de la alemana. Es una ciudad para soñar despierto.

También podemos hablar del primer club feminista de la historia. Los beaterios (donde debemos decir que la culpa inicial de su creación la tuvieron las cruzadas) se fundaron cuando los europeos emigraron en masa a defender la lejana Jerusalén y muchas mujeres quedaron solteras y viudas. Algunas no tenían dinero para pagar la excesiva dote que pedía un convento, otras simplemente querían vivir tranquilas a su aire. Así nacieron en el Siglo XIII los primeros beaterios, verdaderos gineceos en las afueras de la ciudad. Además prometían la castidad y eso es lo mas curioso dada su falta de medios todas tenían que ganarse la vida trabajando. Así nació sin querer el primer grupo de mujeres emancipadas de la historia en un mundo oscuro y medieval donde las féminas eran un instrumento para ganar guerras o parir hijos. Ellas fueron los ejemplos a todas las mujeres que quisieron vivir solas y con su propio sueldo.

















lunes, 26 de marzo de 2007

BERLIN, UN MURO QUE DERRIBAR






Berlin tiene una fecha gravada en sus calles. El 9 de Noviembre de 1989 cayó la primera piedra del Muro de Berlin. Diez años más tarde, de haber juntado todas las piezas del muro que los oportunistas decían poseer, probablemente se tendría un muro cinco veces más de alto del que realmente existía. Después de todo, ha habido suficientes escombros para explotar desde que la “ewig junge Stadt(“Ciudad eternamente joven”) de Marlene Dietrich se convirtió en la mayor obra de Europa Occidental, una zona de recreo para los principales arquitectos del mundo, parte de un enorme programa de rejuvenecimiento posterior a la reunificación. Cuatro naciones lo compartían. JFK dijo que era berlinés. Ahora todo el mundo quiere su trocito.

Berlin pasó a ser una ciudad de encrucijada de culturas. De un día a otro se cambió totalmente sus valores, formas y creencias. Recuerdo una anécdota que me contaron allí. Un panadero de la parte oeste contrató a un aprendiz que había vivido siempre en la parte este. El panadero se marchó del negoció y cuando volvió no vió a nadie trabajando. Al día siguiente preguntó al aprendiz porque se había ido, y este le respondió “Se terminó la harina”. Hoy en día las mentalidades ya han cambiado y se han adaptado a los nuevos tiempos de libre mercado. Sugiero ver la película “Goodbye Lenin” del director Wolfgang Becker.

Una mujer se convirtió en icono en una época en la que Paris era la vanguardia. Marlene Dietrich nació artisticamente en los humeantes clubes de la Alemania de los años 20. Eran el escenario idoneo para que su atrayente sensualidad y liberal sentido de la sexualidad convirtieran la ciudad en el polo alternativo de las modernidades francesas. “El angel azul”, sobrenombre por el que se la conocia, dió vida a los cabarets de entre guerras. Hoy podemos ver como continuación del licencioso liberalismo de Friedichstrasse la Love Parade: un millón de personas construyendo el futuro en el Tiegarten (literalmente, “jardín de los animales” y antiguo pabellón real de caza), a ambos lados del bulevar central de Unter den Linden.

Los años de vanguardia también fueron los de Bauhaus, la unión estética y funcional del arte con el diseño creada por Walter Gropius. Esta herencia arquitectónica, junto con la urgente necesidad pos-República Democrática Alemana de reinventarse a si misma, ha sido el desencadente que ha provocado la aparición masiva de agencias inmobiliarias y de lo que ellos llaman la einstuerzende Neubau (construcción rápida de nuevos edificios). Hoy podemos ver como los principales arquitectos luchan por dejar su huella en esta ciudad. De esta manera, la nueva ciudad se contruye sobre las ruinas de la antigua tratando de no olvidar ni negar el pasado, sino cargarlo de significado creando santuarios para demostrar que han aprendido la lección.

Sin embargo, hay quienes no entienden todo este revuelo (especialmente los que no saben nada de grúas, vidrio y aluminio) y dejan pasar la oportunidad de observar como se transforma una metrópolis inusual, silenciosa, extensa y definitivamente rural en algunos lugares.


Berlin, con semejanzas a su cercana Amsterdam, se puede considerar como un pais dentro de un pais por el florecimiento de una cultura de bares alternativos y una energia caótica y carnal, aunque norteña, muy diferente a la de cualquier otro lugar de Alemania, si no de toda Europa.

martes, 6 de marzo de 2007

PRAGA, LA CIUDAD MÁS HERMOSA DE EUROPA







Demasiados pretendientes para una sola mujer. Debido precisamente a que parte de la belleza de Praga se echó a perder en la Segunda Guerra Mundial y lo que quedaba de dicha belleza se conservó por casualidad durante los cinco decenios siguientes de descuidado comunismo, hoy se percibe la tensión provocada por su repentina y total occidentalización. Todos la quieren.


Kafkiano” y “bohemio” son dos palabras a las que ya se ha despojado su significado por el uso indiscriminado que se ha hecho de ellas, y en ningun lugar tanto como aquí. Este lugar de origen de estas palabras (la capital checa se encuentra en la provincia de Bohemia, asi nombrada por su tribu colonizadora original, los boii celtas) es de una natural belleza y un despertar para los sentidos más refinados. Durante el dia, el famoso Karluv Most (puente de Carlos) cruje bajo el peso de los visitantes que miran alegres a los bufones, a los falsos violinistas judios y escuchan las notas del “Eine Kleine Touritmusik”(Mozart compuso aquí Don Giovanni), lo que hace difícil pensar en algo menos bohemio, menos original y menos artístico, o imaginar la ciudad envuelta en una ansiedad paranoica macabra.


Pero Praga siempre tendrá el dominio de las horas del crepúsculo y la noche. Al otro lado del rio Moldava (Vltava, en checo), la gran fachada del castillo Hradcany, en la colina y con sus numerosas ventanas, se cierne de forma inquietante como una presencia ineludible o una conciencia que todo lo sabe y todo lo ve. En Mala Strana, tiene lugar un juego de sombras entre los huecos de los arcos semiocultos, las estrechas escaleras y los pasajes escondidos bañados en la luz ondulante de las farolas de la calle. Praga es un lugar espiritual que hace creer en fuerzas invisibles en la magia. Es la ciudad del Golem, el autómata de arcilla que se comporta como un loco de la creación y que surge en el gueto judio de Josefov ( el más rico y arraigado de Europa), e inspirado por el espíritu del alquimista. Entre sus miles de agujas doradas y en su rastro nocturno de ansiedad, alejamiento y extremismo totalitario, la huella de la ficción de Kafka en la realidad de Praga, por muy estereotipada que resulte, es innegable.

Aconsejo de una manera insistente la visita del cementerio bautizado por mi como el de las “mil tumbas”. Es uno de los espectáculos increibles de piedras encantadas y apilonadas por falta de espacio. Paseando por sus estrechos senderos te surgen multitud de reflexiones. Para alimentar aun más el alma recomiendo ir a alguna de las representaciones musicales que ofertan en las calles. El ofrecimiento de un coro muy bien dotado y una orquesta mejor engranada fue uno de los placeres que nos dió esta ciudad. Carmina Burana atronaba en el teatro y te daba la sensación de fuerza que Carl Orff quiso transmitir cuando tomo prestados una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII.

Fue el sacro emperador romano, Carlos IV (el del puente), quien protagonizó la primera edad de oro de Praga cuando se logró el aspecto gótico de Staré Mesto (ciudad vieja). Se convirtió entonces la plaza principal de Staromestske Namesti en el centro magnético de la ciudad, con su torre de reloj de cuento, su reloj astronómico y las imponentes agujas gemelas de la iglesia de Tyn. La segunda edad de oro, esta vez barroca, llegó con el dominio Habsburgo, cuando los barrios separados de la ciudad se unieron por primera vez en uno solo, en 1784. Aquí se incluyen los tesoros de Art Nouveau y Art Déco de Nove Mesto donde tenemos una importante representación en las fachadas de la plaza de Wenceslao (escenario de las manifestaciones pacíficas que desencadenaron la Revolución de Terciopelo de Praga ante Moscú, pero tambien de la invasión de tanques sovieticos durante la primavera de 1868 para anular la liberalización impulsada por Dubcek). Pero las libertades que se han apoderado de los restaurantes y los grandes almacenes de estos Campos Eliseos del centro de Europa poco tienen que ver con la tristeza que había antes y con el sufrimiento de quienes lucharon por ellas.

Tierra de Staropramen y de la Pilsner original, Praga ha liderado la nueva rapsodia occidental para Europa del Este, pero ahora se encuentra alterada por un invasor posmoderno irrefrenable: está inundada de turistas. Tómense los lectores dos dias para ir en la manada que atraviesa el puente y la plaza y dos días más para observar y sentir esta ciudad con una cerveza en una terraza de cualquier plaza alejada.


martes, 20 de febrero de 2007

BUENOS AIRES, MALOS TIEMPOS PARA VOS











BUENOS AIRES, MALOS TIEMPOS PARA VOS

Tiene una canción Fito Paez que me emociona sobre manera. Recoge la descripción poética de una ciudad a la que ama y a la que hoy toca dar un homenaje. La canción en cuestión dice así:

" En Buenos Aires brilla el sol y un par de pibes, en la esquina, inventan una solución.

En Buenos Aires todo vuela, la alegría, la anarquía, la bondad, la desesperación... En Buenos Aires casi todo ya ha pasado de generación en degeneración." .

Solo poner el pie en tierra se encuentra uno con una ciudad en continua transformación, orgullosa y nostálgica de su pasado, poniendo en boca de cada bonaerense que cuando el 1 a 1 vivian mejor. Hoy en día aun quedan esos ecos y te provocan una sensación de que se disfruta con las glorias pasadas y hay escasas ilusiones en los nuevos proyectos.

Hay un célebre dicho popular que dice: "Los mexicanos provienen de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos, de los barcos". Y es que Buenos Aires es una ciudad de inmigrantes e influencias del extranjero, distinta, tanto en su aspecto como en su carácter, del resto de las grandes metrópolis sudamericanas.

Fue fundada, como no podría ser de otra manera, a orillas del Río de la Plata en el siglo XVI. En sus orígenes una importante comunidad genovesa la reinventó para que a finales del siglo XIX fuera una potencia en la industria cárnica y un importante centro cultural cuando el resto de Occidente pasaba penurias por las guerras y las depresiones.

Algunos adjetivos más que me vienen a la mente cuando escribo sobre esta ciudad son los de Introvertida, obsesionada con la apariencia, con capacidad para reinventarse y egocéntrica cual Narciso en su estanque.

" Y Buenos Aires come todo lo que encuentra como todo buen Narciso, nadie como yo.

Pero el espejo le devuelve una mirada de misterio, de terror y de fascinación."

Buenos aires supo asimilar lo mejor del resto del mundo, con lo que dotó a sus calles de la esencia de la mejor arquitectura mundial: Bulevares parisinos, un teatro de ópera de estilo barroco español, monumentales fuentes italianas y una cuadrícula modernista semejante a la de barcelona. A su vez, los muelles de Puerto Madero se inspiraron en los de Londres, al igual que los buzones y las cabinas telefónicas de color rojo del elegante barrio de Recoleta, donde nació y esta enterrada Eva Perón. El resultado de semejante mezcolanza es una sensación curiosa, con todos los símbolos de una ciudad imperial, pero sin una historia imperial tras de sí, en fin, un auténtico palimpsesto (Me encantó esta palabra oída a un porteño).

La mejor forma de conocer la ciudad es a través de los taxistas. A los que somos curiosos nos encanta que nos cuenten cosas de cada ciudad y ningún lugar fue tan bueno para esta práctica como Buenos Aires. Es una enciclopedia "taxista". Recuerdo que mientras nos llevaban a los diferentes destinos, los taxistas soltaban la mano del volante y, haciendo aspavientos y exagerados ademanes, nos pasaban lista a la situación política, económica y social del país. Si algo no lo quería platicar nos decía sin inmutarse "eso no lo conversemos".Nos quedamos con la sensación que de nada sirven los tertulianos radiofónicos cuando es un taxista el que habla. Un orgullo ser de este gremio en Buenos Aires.


No seriamos justos si no dijéramos que es una ciudad erótica y sensual. Es aquí donde nació ese baile que es lo más próximo a una penetración en posición vertical y con la ropa puesta. Hubo que esperar a que los franceses adoptaran el tango en su cultura para que el pequeño bandoneón se hiciera un hueco entre las clases adineradas de Buenos Aires. El ritual de este peculiar coito bailado no ha perdido ni un ápice de su brío en manos de los elegantes hombres vestidos de negro cual réplicas de Julio Iglesias. El otro gran placer carnal de la ciudad es su célebre carne a la parrilla, presente hasta en la más humilde de las casas.

Estos dos placeres resumen la esencia paradigmática de Buenos Aires: por un lado, el nostálgico y decadente hedonismo forzado de miles y miles de italianos y españoles que huyeron de los rigores del Viejo Continente y, por otro, ese sentimiento de culpabilidad tan vituperado que hace que uno tome conciencia de que lo propio y bueno llegué algún día a su fin. Pero aun entonces, siempre habrá tiempo para un último tango. Pero esta vez no será Paris quien bien valga “este” tango.


“En Buenos Aires nos acechan los fantasmas
del pasado y cada tango es una confesión.
Cuando en el mundo ya no quede nada,
en Buenos Aires la imaginación.

En Buenos Aires he perdido mil batallas
pero hay una guerra que pienso ganar”.

jueves, 8 de febrero de 2007

I LOVE NY








Lo primero que te llama la atención cuando conoces a NY es que te “suena su cara”. Es decir, que te embarga esa inconfundible sensación de un déja vu, o más exactamente, un déja visité. Quien mejor describe lo que digo es Stevie Wonder (si, el de “si bebes, no conduzcas”). Este famoso compositor y cantante tiene una canción que se llama “Living in the City” donde una parte de una estrofa dice:”New York, Just like i pictured it”. Supongo que los lectores doctos en ingles (el mio es malo porque mi profesor es malo) sabrán traducirla inmediatamente y si no, poco más o menos, sería “Nueva York, tal como me la había imaginado”. Nada resulta extraño, sino al revés, todo tiene un aire familiar: Las luces de Broadway, los taxis amarillos, el vapor que sale de las alcantarillas, la gente que hace footing en Central Park, las curvas sinuosas del Guggengeim…


Para las generaciones que han crecido con las películas de Woody Allen o series tan conocidas como Kojac, Cagney y Lacey, Friends o Sexo en Nueva York, la ciudad de los rascacielos no depara sorpresa alguna, ni el atropellado inglés de los taxistas ni esa milagrosa habilidad para apretar el timbre de una puerta con dos enormes bolsas de papel marron que se han comprado en un supermercado vecino (“Colmado”, según los latinos). Tuve la oportunidad de visitarla durante tres semanas hace un año. Estuve durmiendo con una familia que vivia en Brooklin, al lado de Prospect Park. Solo la entrada con esa barandilla típica de las calles neoyorkinas ya era de teleserie. Además, todas sus conductas, comportamientos y situaciones vividas me hacian sentir como si nos estuvieran continuamente filmando para salir en una “movie” o por la TV. Era muy divertido predecir cosas con la única información de lo que ya habia visto en alguna película. Recomiendo ver “Manhattan” de Woody Allen antes de visitarla. Si, ya se que es muy tópica, pero reencarna el espiritu de esta ciudad a la perfección. También sugiero “Gangs of New York” con una increíble interpretación de Leonardo Di Caprio y una visión muy sugerente de cuales fueron los inicios de esta imponente ciudad.


NY no decepciona. Se entrega de lleno a todo aquel que se presta. Además, le obliga a uno a reconsiderar la idea que pueda tener de ella. Una vez pasado el primer trance de familiaridad, las primeras veinticuatro horas de exposición le pueden dejar a uno tan entusiasmado como derrotado, molesto o perplejo. La primera sensación que tuve al salir por una boca de metro en Manhattan fue la de una hormiga diminuta en medio de unos gigantes de hormigón. No dejaban ver el cielo y mis ojos recorrian sus terribles fachadas buscando algo de luz. Es una emoción indescriptible. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center, NY volvió a ser la ciudad donde más ojos se dirigian. Gracias a las nuevas tecnologías pudimos ver la catastrofe en directo y también vimos el terror dibujado en sus habitantes y la posterior fuerza y determinación para superar tamaña tragedia. Con su skyline (el más famoso del mundo) cercenado para siempre, es posible que su espiritu también haya cambiado, esta vez para bien.


Asi como en otro artículo dijimos que Sevilla podria representar bien los tópicos que se le atribuyen a España, NY no es ni mucho menos América. En esta ciudad siempre se respira un aire diferente que es un combinado o mezcla de razas, valores, paises… es un cocktail perfecto que se nutre de todas las culturas para ser una de las ciudades con más vida diurna y nocturna que he conocido nunca. Un buen consejo gastrónomico que os voy a dar es que viajeis a todos los paises del mundo a través de su comida “chatarra”. Podeis elegir cualquier restaurante de comida rápida y barata con la única condición de que cada dia sea de un pais diferente (No os imaginais la cantidad de sorpresas culinarias y de sabores exóticos que os vais a encontrar). Por poco dinero podreis comer en un etiope de Queen´s, en un Mongol de Brooklyn, en un australiano (excelentes vinos) en Staten Island. Todos estos barrios forman la increíble diversidad de esta ciudad dotandola de carácter propio y haciendo micromundos dentro de lo que ya es un estado dentro de otros Estados más “unidos” por su cultura homogénea. Hay tantas cosas que ver en esta ciudad que los primeros turistas de la ciudad son los propios lugareños, habitantes de un Nueva York que desconocen. Mi amigo John, oriundo de esta ciudad, nunca ha visitado el Bronx.

Desde Woodlawn Cemetery hasta la Mcsorley´s Old Ale House de East Seventh Street, desde el almuerzo en el Sylvia´s on Lenox en el barrio de Harlem hasta el jazz de Village Vanguard, desde las ostras del bar de la Grand Central Station hasta los pasillos de la sección de libros de segunda mano de la Srand Book Store, hay infinidad de rincones insospechados, curiosidades, acrónimos (como DUMBO, Down Ander the Manhattan Bridge Overpass, “Por el paso bajo el puente de Manhattan”), bares, museos entretenimientos y comunidades étnicas para llenar toda una vida y no un mero bocadillo de salt-beef .


Hay una Gran Manzana para todos los gustos, intereses y expectativas y, cosas de la historia, podría haberse llamado Nueva Ámsterdam. Nueva York se merece no una, sino mil vidas para conocerla y amarla. Gracias Woody por presentárnosla.



miércoles, 17 de enero de 2007

¡¡¡¡¡ASUCA MI AMOL, HABANEANDO!!!!!








La Habana es una ciudad atemporal, una isla en el sentido más radical de la palabra, un automóvil americano, un habano, un boxeador, una bailarina, un mulato con camisa imperio, un olor a combustible, a humedad... éstas son algunas de las imágenes con las que se suele asociar Cuba y que han conferido a la Habana cierto halo mágico en los últimos decenios. Al menos para la gente de fuera, es una especie de El Dorado, un lugar a medio camino entre un refugio y el nirvana.

Desde el malecón mas famoso del mundo, se asoman los sueños y esperanzas de un quizá algún día, de un podrá ser mañana, de un “viva Fidel”, de un que “que caiga el barbudo”. Se puede ver las caras de los cubanos mirando al horizonte y depositando allí sus ilusiones. Estaría bien pensar que el último experimento utópico de la ideología ha funcionado y que hay una alternativa a lo que el resto del mundo ha aceptado como dogma de fe. No cabe duda de que el comunismo tenía más probabilidades de prosperar en un clima cálido, y no son muchos los lugares en este planeta cuya humanidad y alegría de vivir den sentido a ese don maravilloso que es la vida. Y con tan poco.
No hay día que pase en la Habana que no caiga un desvencijado edificio, que se corte la electricidad y que en las tiendas apenas quede nada, a no ser ese excedente de azúcar tan poco beneficioso para los dientes y que el país ya no tiene a quién exportar. Pero bueno, ya lo dijo Sabina:

“Y a las barbas de la revolución
les salían más canas cada día,
y el mañana era un niño que mentía,
y todos se llamaban Robinsón”.

Estuve 2 veces y otras tantas que iría. Son las mejores estampas en blanco y negro que he visto en mi vida. No hay rincón que no se deje fotografiar, una exótica zona de guerra sumida en un decrepita edad dorada. Los edificios desconchados de la Habana Vieja son una mezcla de estilos barroco, neoclásico y árabe con fachadas ornamentadas y balcones de hierro forjado. Dentro de ese micro mundo vemos pasar los “boteros”, antiguos automóviles estadounidenses, que llevan dentro al fantasma de Pelvis. Las muchachas en bikini con rulos en el cabello son las musas de un Hemingway eterno apoyado en el Floridita con un mojito o un daikiri, o con los dos juntos. Los ancianos juegan al dominó en cada esquina, y en los bares no dejan de sonar las sensuales melodías que tanta fama han dado a la isla, no sólo el son de Cuba de Buena Vista Social Club, híbrido de melodías africanas y españolas, sino también el mambo, el chachachá o la rumba. También el rock, el jazz o el hip hop tienen su versión local. Aconsejo ver la película “Habana Blues” de Benito Zambrano. Excelente como retrata la vida actual en la isla y la filosofía de su gente.

El calendario en Cuba no existe, y si existiera seria como el cristiano. Un antes de Fidel y un Post. El Che tiene asignado su recuerdo en la mente de todos como el ideal a alcanzar, es el Quijote habanero que murió por sus creencias. Fidel representa al Sancho Panza, más realista y pragmático, aunque toda su Revolución tenga más de pensamiento que de alimento. Uno aplaude, sin duda, la tasa del cien por cien de alfabetización, los taxistas con licenciaturas, el sistema de sanidad del país que más médicos exporta y la ausencia de mendigos sin un techo donde cobijarse. La pobreza es, sin embargo, un problema acuciante, pero como suele pasar, inspira cierto sentimiento de pasión y amor a la vida. Y es que el aguante de los lugareños es proverbial y, aunque los días de la isla estén contandos...

“y el chulo de las musas de La Habana
llevaba una manzana en la cabeza.
Y el Caribe embestía contra el hotel,
y demasiados sueños dependían
de la buena o la mala puntería
que tuviera aquel día Guillermo Tell.”

... Y es que uno nunca se siente solo en ella. Gracias Cuba.

Raulet Artillero

jueves, 28 de diciembre de 2006

SEVILLA, BLANCA PASIÓN ANDALUZA









Sevilla es elegancia y donosura. Se levanta mirando con altanería sus vecinas y antes de dar el primer paso ya ha dicho un “ole”. Es una de esas ciudades en que los edificios y las estampas que ofrece, siempre fascinantes por numerosas que sean, parecen casi meras comparsas al lado del extraordinario ambiente reinante. Cada noche las calles comienzan a oler a jazmín y alegría, se visten de luces y se despierta la pura cepa andaluza, una cristalización de lo que para muchos extranjeros es “España”: flamenco, castañuelas, carteles de corridas de toros, mujeres con mantillas, jerez por doquier, carrozas tiradas por caballos, bares con cabezas de morlacos, gitanos... Después de todo, es la ciudad donde Carmen se divertía (la fábrica de tabaco forma parte, en la actualidad, de las dependencias de la universidad), Fígaro ejercía su oficio de barbero y el Tenorio seducía.


Es en esta última obra donde creo recordar un verso del hostelero Cristófano Buttarelli cuando decía “ ¡Quia! Corre ahora por Sevilla, poco gusto y mucho mosto”. En cada primavera, Sevilla rebosa durante unas pocas semanas de esa “españolidad” que tanto atrae a los extranjeros. Cuando acaba el marzo y poco a poco se deshielan los últimos prados, entra la siempre misteriosa Semana Santa. Las diferentes cofradías llevan en procesión las imágenes de la Virgen y Jesucristo en plena Pasión, a las que acompañan unos penitentes tocados de unas túnicas y unas capuchas al estilo KluKlux Klan que no hacen sino aumentar aún más ese sentimiento de misterio que reina durante tan sobrecogedora manifestación de devoción religiosa con olor a incienso y cánticos de fondo. Recuerdo pasar una Semana Santa allí y guardarme en mi libreta una frase de un amigo sevillano. Me alertaba que “ se puede comulgar o no con lo que esto que estamos viendo representa, pero que a ningún ser humano que tenga medio corazón y un pelo por levantar, éste no se le queda tieso al oír un canto a la virgen”. La verdad es que cada parada de la Macarena o el Cristo del Gran Poder me provocaba un gran estremecimiento. Me encantó ver esas ventanas subirse y esas voces desgarradas de pasión religiosa cantar a sus devociones.

Una vez que Sevilla ha cumplido con sus obligaciones religiosas, la ciudad estalla en alegría y fiesta de la mano de la Feria de Abril, durante la cual se bebe, se come, se monta a caballo y se bailan las tan sugerentes sevillanas. Nacida con carácter comercial, al ser en sus orígenes un encuentro ganadero donde se exponían los animales para la compra-venta. A partir del Siglo XIX, el Ayuntamiento creó la celebración de una fiesta anual, siendo la primera en 1847, del 18 al 20 de abril, en la hoy céntrica zona del Prado de San Sebastián, trasladándose en 1973 a su actual ubicación en Los Remedios, aunque en un futuro y debido a su continuo crecimiento, posiblemente se traslade a la zona conocida como “El Charco de la Pava”. Ni que decir tiene que esta Feria está íntimamente ligada a la temporada taurina en Sevilla.

Ambos eventos tienen un fuerte aire teatral, y es que los sevillanos son verdaderos artistas en el arte del “faranduleo”. No en vano, están acostumbrados a tener el mundo a sus pies. Según dice la leyenda, fue Hércules quien fundó la ciudad en las fértiles orillas del río Guadalquivir. Los árabes se quedaron en ella durante casi ocho siglos y nos dejaron el espléndido minarete de la Giralda, uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad. Nadie puede negar que tuviera una influencia suprema en la época colonial, ya que todo el comercio con el continente americano se centralizaba allí aunque Cristóbal Colón saliera de la vecina Palos de la Frontera.
La mejor forma de disfrutar de la estética Sevillana es adentrarse en los patios que son celosamente guardados donde los protagonistas son las flores y las celosías. Si cruzáis el puente al otro lado del Guadalquivir, os encontrareis con Triana, el alegre barrio popular dotado de una personalidad propia, no os olvidéis de bailar al son de las palmas que a vuestro paso os harán.
Y termino este articulo dejándome en la pluma a un oriundo ilustre como Antonio Machado (Uzte perdone, Maeztro) y cogiendo a vuela pluma, valga la redundancia, una canción que me ha servido para inspirar este articulo.

“La feria se adormece, todo se apaga.

Baila, que siga la alegría

De noche y de día con las sevillanas.

Que cierre las cortinas, que escuche la niña

Con cariño alegre las palmas.

Baila, que ya vienen regando

Y te estás mojando, ya está amaneciendo.

No digas disparates con el chocolate

Déjame que siga bebiendo.

Ole, la noche cartujana, niña enamorada, flor de Andalucía.

Que viva la alegría de mi gente y de mi pueblo, vamos a bailar.”

domingo, 24 de diciembre de 2006


FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO VIAJERO....
QUE LA VIDA OS TRAIGA CADA DIA UN REGALO, Y QUE LO DISFRUTEIS CON TODA LA ILUSIÓN DEL MUNDO.
RAULET ARTILLERO

lunes, 18 de diciembre de 2006

LOGOTIPO ARTILLERO


Os gusta? Me lo ha hecho un colega mio apellidado Fermin Camichi. Si quereis algo se lo pedis que os ancargo alguna cosa con el.

ESTOCOLMO, PAISAJES NORDICOS



ESTOCOLMO, PAISAJES NÓRDICOS

Aunque suene a tópico, Estocolmo es la Venecia del Norte. Seguramente el viajero que haya pisado las dos ciudades encuentre muchas semejanzas entre la una y la otra. El agua y los canales forman parte de la geografía propia de esta magnifica ciudad nórdica. Fue fundada en la pequeña isla de Stadsholmen, conocida hoy en día como Gamla Stan (ciudad vieja). Las 14 islas que se sitúan a sus pies y que configuran un importante archipiélago hacen que sus habitantes deban disponer de 53 puentes que permiten la circulación entre los diferentes barrios.

La isla y el parque de Djugarden cuentan con los alicientes suficientes como para ser digna de una visita. Allí encontraremos un museo de visita obligatoria dado que nos expone como han vivido todas las generaciones de nórdicos. Es un buen ejemplo de acercarnos a una cultura a veces lejana. Desde allí podemos dar un paseo por su parque y comenzar a degustar lo que Ingmar Bergman dijo refiriéndose a su ciudad: “No es una ciudad. Es simplemente un pueblo bastante grande situado en medio de algunos bosques y lagos. Quizá te preguntes qué cree que está haciendo ahí, pues dándoselas de importante”. Quizá tenía razón porque Estocolmo es una ciudad que destila ese ambiente que tienen los pueblos, íntimos y asequibles, pero con elementos necesarios de una gran capital: una ópera, un gran hotel y un enorme palacio real. La realeza actual desciende de uno de los subordinados mariscales de Napoleón, Jean-Baptiste Bernadotte, quien logró que Carlos XIII le adoptara, con lo que ascendió al trono en 1818.

Cuando me absorbió esta ciudad era un mes de mayo, y es cuando el sol se resiste a ponerse hasta las diez y sale madrugador a partir de las cuatro de la mañana. Con esa luz y los barcos de vapor que llevan decenios haciendo las mismas rutas, la ciudad me atrajo de tal manera que la consideré una de mis favoritas. Solo divisar las casas de madera, los bosques y su perfecta armonía con los canales produce un efecto hipnótico como el que hizo que el gran Vassa se hundiera en 1628 en el fondo de la bahía.

Estocolmo también se quiere a si misma. No hay más que ver la bandera nacional sueca en todas las casas. El azul y el amarillo parecen estar presentes por todas partes reafirmando la unidad de un país donde hay muchos pocos nacionalismos interiores. La misma cultura es en el norte que en el sur, la misma lengua e incluso, aunque con diferencias, la misma gastronomía. Suecia, junto con Japón y otro país que ahora mismo no recuerdo y que dejó a la inestimable ayuda del posible lector, se presenta como un totum unificado.

En el verano de 1973, durante un asedio de seis días al Kreditbanken, el lazo que se formó entre los rehenes y los secuestradores hizo que los primeros se negaran a declarar posteriormente y llevó a la invención de la expresión el “Síndrome de Estocolmo”. Pues al igual que Florencia, que me cautivó con su arte, debo decir que el “Síndrome de Estocolmo” existe y que lo sufro cada vez que un paisaje nevado, un canal, un bosque me recuerdan a la más bella ciudad rubia que he conocido nunca. No me privéis de volveros a hablar de ella en un futuro.



miércoles, 13 de diciembre de 2006

ROMA, TI PENSO BELA




ROMA

Roma tiene tantas definiciones que caer en el tópico de nombrarla “la cita eterna” sería una manera fácil de comenzar este artículo. Me acogeré al derecho de robar una frase que leí en un libro donde Anthony Mingella, uno de los mejores directores y guionistas, dijo “Roma es una ciudad descuidada en la que te tropiezas con sus monumentos por accidente, como si los ciudadanos no tolerasen tanta cultura interponiéndose ante un capuchino o un sitio para aparcar”. Siguiendo con el hilo cineasta, diré también que Orson Welles afirmó que Italia estaba llena de actores, casi todos buenos, y que lo únicos malos estaban en las películas. Las calles de Roma son el mejor teatro de Italia, un escenario urbano de elocuentes y profundos ojos castaños de animados gestos acompañados de exclamaciones constantes. Quien no recuerda el más famoso gesto de los italianos con los cinco dedos unidos mirando el cielo.
En esta tierra obsesionada por la imagen, Roma gana la partida. Milán tiene la belleza en su ropa y Venecia en su exceso arquitectónico, pero la belleza romana es la más dórica y la más natural de todas. Aunque me pese porque soy un amante de Florencia, debo decir que Roma puede fanfarronear de ser metropolitana e indiferente ante el orgullo de saberse conocedora de su repercusión a nivel global. En este país de fuertes identidades autóctonas, Milán podría ser la capital económica de Italia, Turín, su centro industrial, y Florencia, su meca cultural, pero cada una de estas ciudades resulta provinciana.
Esa altivez viene dada porque su belleza sedujo a los mejores artistas para que la engrandecieran ya desde la época del imperio romano. La búsqueda de las formas perfectas en sus pétreas esculturas, la singular magnificencia de su panteón o la fastuosidad del foro romano le dan un toque de, como no, ciudad eterna. También debemos resaltar que la arrogancia de Roma procede de las uvas y de la decadencia de su antiguo pasado imperial.
Todo el mundo conoce la leyenda del lobo, y la ciudad está plagada de antigüedad y de monumentos: La Fontana di Trevi, las Termas de Caracalla, la Fontana di Trevi, el Campo dei Fiori, las escaleras de la plaza España, las fuentes y la columnata barroca de Bernini que rodea la plaza de San Pedro.
Entre las antigüedades y la complicada topografía de sus siete colinas, la ciudad eterna es también una de las más verdes del mundo. Dispone del agua del Tiber, y sus avenidas y parques gozan del dosel de unos peculiares pinos en forma de paraguas que, junto a sus murallas de un color entre rojizo y rosado, proyectan el aura mágica, púrpura y dorada que envuelve a la ciudad al anochecer.
Con todo este gratuito atrezzo, que director de cine se atrevería a no aprovecharlo en pos de una calidad suprema en su fotografía cinematográfica. Me acuerdo de una película de William Wyler donde Audrey Hepburn encarnaba a una muchacha aburrida de sus monótonos quehaceres como princesa. Cuando llega a Roma se escapa de su jaula dorada con Joe Bradley (Gregory Peck) para recorrer anónimamente la ciudad.

Hoy en día, de la belleza ya no se come y los romanos ya no creen que su hermosura salvará el mundo. En otro articulo explicaré la “otra cara” llena de berlusconis, Tangentopolis o gobiernos lobunos de la ciudad y que se puede observar cuando se visita por segunda vez una ciudad. Aqui las apariencias ya no engañan.


sábado, 2 de diciembre de 2006

FLORENCIA, UN AMOR HECHO REALIDAD


FLORENCIA
La amo. Si pudiera terminar este articulo con la sola utilización de esta frase, describiría a la perfección lo que siento por esta ciudad.
Conocerla davvero requiere un esfuerzo equivalente a su grandiosidad. Todo su casco antiguo es un conjunto sublime de arquitectura, escultura y pintura, que está magníficamente ensamblado como un poema o un canción, y cuya imagen provoca que el clic de las fotografías sea continuo, haciendo casi por si sola una ilusión de estar rodando una película perennemente. Florencia es ARTE.
Florencia es el Renacimiento. Este impulso surgió para tumbar las telarañas de una época gris y oscura, y fue un soplo de aire fresco donde todos los escultores y arquitectos rivalizaban con los clásicos en la búsqueda de las proporciones perfectas. ¿Quién no reconoce la belleza inaudita de ese hombre digno y orgulloso que es el David de Miguel Angel? ¿Quien no ha sentido la curiosidad de conocer a un ser tan curioso como fue Leonardo Da Vinci? ¿Quien no ha soñado alguna vez en arrastrar sus pies de un lado a otro, una y otra vez, del Ponte Vechio, queriendo así que no llegará el final nunca?
Este último es el puente más fotografiado del mundo. El río Arno, con sus salvajes crecidas lo destruyo totalmente y no fue hasta 1345 cuando Tadeo Gaddi o Neri di Fioravante – hay dudas al respecto – lo volvieron a levantar en mismo sitio que esta actualmente.
Originariamente las gentes que lo cruzaban eran casi siempre soldados, por lo que curtidores, herreros, carniceros y pescadores fueron los principales gremios que se establecían en su trazado.
La familia que más influencia tuvo en florencia fueron los Medici. Era una antigua familia de agricultores que llegaron a prósperos banqueros a finales de la Edad Media. Dinámicos mercaderes, los Medici mantuvieron hábiles relaciones con la iglesia y con las casas reinantes en Europa, llegando a alcanzar el papado con León X y Clemente VII y diversos tronos como el de Catalina, esposa de Enrique II, o Maria de Médicis (Ver con quien se caso). Sugiero encarecidamente ver el cuadro de Rubens sobre la Coronación de Maria de Médicis. Fueron liberales, benefactores de la plebe y mecenas de los artistas.

Me dejaré en el tintero más de cien frases que me vienen a la mente con solo pensar en la dama “destinada a florecer”. No me privéis en lo sucesivo del placer de hablaros de ella.